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En la entrega anterior analizamos cómo los créditos de biodiversidad convierten las mejoras ecológicas verificables en unidades transables, capaces de movilizar financiamiento privado hacia la conservación. Sin embargo, una pregunta clave permanece abierta: ¿quién está dispuesto a pagar por estos créditos y qué fuerzas están dando forma a este nuevo mercado global? ¿cuál es el marco legal en Perú?
¿Quién compra créditos de biodiversidad?
A diferencia de los esquemas tradicionales de conservación, los créditos de biodiversidad no están dirigidos a un único tipo de comprador. Su demanda emerge de una convergencia de intereses económicos, regulatorios y estratégicos.
- Empresas con impactos sobre ecosistemas. Particularmente en sectores como minería, energía, infraestructura y agroindustria. Para estos actores, los créditos ofrecen un mecanismo para complementar, no sustituir, las jerarquías de mitigación, permitiendo abordar impactos que no pueden eliminarse completamente.
- Corporaciones con compromisos voluntarios de naturaleza positiva. Impulsados por marcos como TNFD. En este caso, la compra de créditos no responde a una obligación legal directa, sino a la necesidad de demostrar avances medibles en biodiversidad frente a inversionistas, reguladores y consumidores.
- Inversionistas e instituciones financieras. Que comienzan a internalizar el riesgo de pérdida de biodiversidad en la valoración de activos y portafolios. Para ellos, los créditos representan una forma de canalizar capital hacia la reducción de riesgos sistémicos asociados a la degradación ecológica.
- Estados y entidades públicas.1 Algunos gobiernos comienzan a explorar estos instrumentos como mecanismos complementarios para cumplir metas nacionales de conservación, especialmente en contextos de restricción fiscal. Un ejemplo ilustrativo es el caso de Ecuador, donde en 2023 se estructuró una operación de canje de deuda por conservación a través de la emisión de Amazon Conservation DAC (Amazon DAC). En esta operación, un vehículo especial adquirió deuda soberana de la República del Ecuador con descuento, financiado mediante la emisión de bonos internacionales. La deuda recomprada fue posteriormente cancelada, y el país asumió compromisos financieros de largo plazo orientados a la conservación de la Amazonía. Perú también ha tenido una experiencia de canje de deuda de US$20 millones por esfuerzos de conservación con EEUU.
En todos los casos, el elemento común es claro: no se compra biodiversidad abstracta, sino resultados ecológicos verificables.
¿Qué impulsa este nuevo mercado global?
El surgimiento de los créditos de biodiversidad es una respuesta a tres transformaciones estructurales:
- Reconocimiento de que la pérdida de biodiversidad constituye un riesgo económico real. La degradación de ecosistemas afecta la disponibilidad de agua, la productividad agrícola, la estabilidad territorial y, en última instancia, la viabilidad de modelos de negocio completos.
- La segunda transformación es el agotamiento de los mecanismos tradicionales de financiamiento de la conservación. Los presupuestos públicos y la cooperación internacional han demostrado ser insuficientes frente a la escala del desafío. La brecha de financiamiento persiste, incluso en países con alta biodiversidad.
- Avance de marcos de divulgación y gestión de riesgos corporativos, como el TNFD, que empujan a las empresas a medir, gestionar y reportar su dependencia e impacto sobre la naturaleza. En este contexto, los créditos de biodiversidad emergen como una herramienta concreta para traducir compromisos generales en acciones verificables y comparables.
¿Cómo funcionan los créditos de biodiversidad en Perú?
En el Perú, hasta el final del 2025, los créditos de biodiversidad aún no han sido incorporados explícitamente en la legislación ambiental como un mecanismo formal de compensación ni como un instrumento reconocido de financiamiento de la conservación. Sin embargo, el marco normativo vigente contiene los elementos técnicos y conceptuales que podrían permitir su desarrollo futuro.
Unidades de Compensación y bancos de hábitat
La legislación ambiental peruana ya cuenta con un fundamento técnico clave para una eventual implementación de créditos de biodiversidad, aun cuando este instrumento no haya sido incorporado explícitamente en la normativa vigente.
La Guía para la Compensación Ambiental en el marco del Sistema Nacional de Evaluación del Impacto Ambiental (SEIA) define a las Unidades de Compensación (UC) como la métrica utilizada para cuantificar y transaccionar la pérdida y ganancia ecológica. Estas unidades se construyen a partir del Valor Ecológico Total (VET) y permiten establecer equivalencias objetivas bajo el principio de pérdida neta cero: el VET perdido por un proyecto debe ser compensado por un VET ganado mediante acciones de conservación o restauración.
Esta definición constituye el primer fundamento técnico para un sistema de créditos de biodiversidad en el Perú: transforma la biodiversidad —o más precisamente, sus atributos ecológicos— en unidades comparables, medibles y verificables, condición indispensable para cualquier esquema basado en resultados.
La misma Guía propone un conjunto amplio de acciones de conservación elegibles para compensación, entre las que se incluyen:
- Mejoramiento del estado de conservación de ecosistemas, por ejemplo mediante corredores biológicos.
- Creación y/o ampliación de áreas de conservación privada o regional, alineadas con los planes maestros de áreas naturales protegidas.
- Prevención y protección de la biodiversidad frente a amenazas, a través de acuerdos de conservación u otros mecanismos afines.
- Conservación y manejo del régimen hídrico, humedales y componentes del sistema hidrológico.
- Protección de cabeceras de cuenca y del caudal ecológico.
- Bancos de hábitat, conforme a la normativa que emita el Ministerio del Ambiente.
- Otras opciones que cumplan con los principios y objetivos de la compensación ambiental.
Entre estos elementos, la introducción de los bancos de hábitat resulta particularmente relevante. Si bien la Guía los reconoce como una acción válida de compensación, aún no existe una regulación específica que defina su creación, gobernanza, operación o mecanismos de transacción. En la práctica, esto implica que el concepto está normativamente habilitado, pero institucionalmente incompleto.
No obstante, desde una perspectiva técnica y comparada, es razonable interpretar que los bancos de hábitat podrían convertirse en el espacio natural donde se generen, consoliden y eventualmente transen unidades de compensación, cumpliendo una función análoga a la que cumplen los registros y proyectos en los mercados de carbono. En ese sentido, los futuros créditos de biodiversidad en el Perú probablemente estarían estrechamente asociados a este tipo de acciones de conservación, siempre que se desarrollen reglas claras de integridad ecológica, adicionalidad, permanencia y verificación.
En síntesis, el Perú aún no tiene un mercado de créditos de biodiversidad, pero sí dispone de la arquitectura técnica básica —Unidades de Compensación, acciones elegibles y el concepto de bancos de hábitat— sobre la cual dicho mercado podría construirse en el futuro mediante regulación complementaria.
Proyecto normativo de los créditos de biodiversidad
Finalmente, es importante señalar que el MINAM ha iniciado formalmente el desarrollo de un marco específico para este tipo de instrumentos. Mediante la Resolución Ministerial N.° 00352-2025-MINAM, publicada el 30 de diciembre de 2025, se dispuso la publicación del proyecto denominado “Orientaciones para el diseño y operación de los proyectos de créditos de biodiversidad”.
Al 04 de enero de 2026, el contenido de dicho proyecto normativo aún no se encuentra disponible públicamente, por lo que no es posible evaluar su alcance técnico, su articulación con el sistema de compensación ambiental ni su potencial interacción con instrumentos existentes como las Unidades de Compensación o los bancos de hábitat.
Una vez publicado y analizado el documento, corresponderá evaluar en qué medida estas orientaciones consolidan un marco de integridad ecológica, trazabilidad y gobernanza adecuado, o si plantean desafíos adicionales para la implementación de créditos de biodiversidad en el país. Este análisis será abordado en una próxima entrega.
- Este es un ejemplo ilustrativo de instrumentos que buscan financiar actividades de conservación aunque no son estrictamente créditos de biodiversidad. ↩︎


